Fui a llevarle comida a mi marido al hospital, abrí una puerta equivocada y una anciana me detuvo: “Huye de él. Ayer escuché hablar de tu herencia y de 5 millones de pesos”. Regresé a su habitación como si nada y, cuando me pidió firmar un poder, respondí: “Por supuesto”. Él sonrió convencido de que había ganado… sin saber quiénes lo esperarían en la notaría.

el resto.

—¿Ya te pidió un poder?

Daniela palideció.

Lorena rio con amargura.

—Entonces todavía estás a tiempo. Rodrigo no se casa con mujeres. Se casa con sus propiedades.

Contó que había conocido a Rodrigo mediante una supuesta casualidad. Romance rápido. Matrimonio rápido. Después él se ofreció a encargarse de una remodelación y le pidió documentos.

Un año más tarde se divorciaron.

Dos meses después apareció un hombre en su puerta informándole que debía abandonar “la propiedad que estaba rentando”.

—Mi propio departamento —dijo Lorena—. Lo habían vendido sin que