Fui a llevarle comida a mi marido al hospital, abrí una puerta equivocada y una anciana me detuvo: “Huye de él. Ayer escuché hablar de tu herencia y de 5 millones de pesos”. Regresé a su habitación como si nada y, cuando me pidió firmar un poder, respondí: “Por supuesto”. Él sonrió convencido de que había ganado… sin saber quiénes lo esperarían en la notaría.

yo entendiera lo que estaba firmando.

La primera esposa, Adriana, había vivido prácticamente lo mismo.

Camila colocó sobre la mesa fotografías, mensajes y copias de expedientes.

—Esto no es un matrimonio mal terminado, Daniela. Es un sistema.

Daniela pudo pedir el divorcio y desaparecer.

No lo hizo.

Lorena y Adriana llevaban años esperando una oportunidad para demostrar el fraude.

Presentaron nuevamente la denuncia y esta vez las autoridades aceptaron investigar.

Tres días después Rodrigo salió del hospital.

Daniela lo recibió con un beso en la mejilla.

—Tengo cita el viernes