Fui a llevarle comida a mi marido al hospital, abrí una puerta equivocada y una anciana me detuvo: “Huye de él. Ayer escuché hablar de tu herencia y de 5 millones de pesos”. Regresé a su habitación como si nada y, cuando me pidió firmar un poder, respondí: “Por supuesto”. Él sonrió convencido de que había ganado… sin saber quiénes lo esperarían en la notaría.

cierto, mamá tiene razón. Podríamos aprovechar y firmar el poder apenas me den de alta.

Daniela lo miró.

Y de pronto recordó dónde había visto antes a Patricia.

Era la secretaria de la notaría donde había recibido la herencia.

El día en que Daniela salió con las escrituras, aquella mujer había tomado el teléfono y dijo:

“Ya está saliendo. Prepárate”.

Daniela corrió con Camila.

Las dos buscaron a las exesposas de Rodrigo.

Lorena respondió esa misma noche.

Cuando llegó al departamento y Daniela mencionó la casa, ni siquiera necesitó escuchar