Fui a llevarle comida a mi marido al hospital, abrí una puerta equivocada y una anciana me detuvo: “Huye de él. Ayer escuché hablar de tu herencia y de 5 millones de pesos”. Regresé a su habitación como si nada y, cuando me pidió firmar un poder, respondí: “Por supuesto”. Él sonrió convencido de que había ganado… sin saber quiénes lo esperarían en la notaría.

en el primero Rodrigo puede administrar habitaciones y en este puede vender mi casa.

Nadie respondió.

Patricia fue la primera en reaccionar.

—Ay, Daniela, no hagas un drama. Es una formalidad.

—¿Una formalidad de casi cinco millones de pesos?

Rodrigo dejó de fingir tranquilidad.

—Amor, seguramente hubo una confusión.

—Claro. Igual que fue una confusión que conocieras mi herencia antes de conocerme.

El silencio se volvió insoportable.

Daniela giró hacia Patricia.

—O que estuvieras trabajando aquí el mismo día en que recibí las escrituras.

Teresa se levantó.

—¿Qué significa todo