en el primero Rodrigo puede administrar habitaciones y en este puede vender mi casa.
Nadie respondió.
Patricia fue la primera en reaccionar.
—Ay, Daniela, no hagas un drama. Es una formalidad.
—¿Una formalidad de casi cinco millones de pesos?
Rodrigo dejó de fingir tranquilidad.
—Amor, seguramente hubo una confusión.
—Claro. Igual que fue una confusión que conocieras mi herencia antes de conocerme.
El silencio se volvió insoportable.
Daniela giró hacia Patricia.
—O que estuvieras trabajando aquí el mismo día en que recibí las escrituras.
Teresa se levantó.
—¿Qué significa todo