esto?
—Significa —respondió Daniela— que ya sé por qué Rodrigo “casualmente” chocó conmigo afuera de aquella cafetería.
Rodrigo palideció.
—Daniela…
La puerta se abrió.
Entraron dos agentes acompañados por un funcionario de la fiscalía.
Patricia retrocedió hasta tocar la pared.
—Necesitamos que nadie salga de este despacho —indicó uno de ellos.
Rodrigo miró a Daniela con una mezcla de incredulidad y rabia.
—¿Tú hiciste esto?
—No. Ustedes lo hicieron. Yo únicamente dejé de cerrar los ojos.
Los investigadores aseguraron ambos documentos, teléfonos y varios expedientes preparados dentro de la notaría.