Fui a llevarle comida a mi marido al hospital, abrí una puerta equivocada y una anciana me detuvo: “Huye de él. Ayer escuché hablar de tu herencia y de 5 millones de pesos”. Regresé a su habitación como si nada y, cuando me pidió firmar un poder, respondí: “Por supuesto”. Él sonrió convencido de que había ganado… sin saber quiénes lo esperarían en la notaría.

esto?

—Significa —respondió Daniela— que ya sé por qué Rodrigo “casualmente” chocó conmigo afuera de aquella cafetería.

Rodrigo palideció.

—Daniela…

La puerta se abrió.

Entraron dos agentes acompañados por un funcionario de la fiscalía.

Patricia retrocedió hasta tocar la pared.

—Necesitamos que nadie salga de este despacho —indicó uno de ellos.

Rodrigo miró a Daniela con una mezcla de incredulidad y rabia.

—¿Tú hiciste esto?

—No. Ustedes lo hicieron. Yo únicamente dejé de cerrar los ojos.

Los investigadores aseguraron ambos documentos, teléfonos y varios expedientes preparados dentro de la notaría.