Fui a llevarle comida a mi marido al hospital, abrí una puerta equivocada y una anciana me detuvo: “Huye de él. Ayer escuché hablar de tu herencia y de 5 millones de pesos”. Regresé a su habitación como si nada y, cuando me pidió firmar un poder, respondí: “Por supuesto”. Él sonrió convencido de que había ganado… sin saber quiénes lo esperarían en la notaría.

Entonces entraron Lorena y Adriana.

Rodrigo las reconoció inmediatamente.

Toda la actuación desapareció de su rostro.

—No puede ser…

Lorena lo miró sin pestañear.

—Sí puede. Tardaste años, pero finalmente elegiste a una mujer que alcanzó a descubrirte antes de perderlo todo.

Rodrigo intentó cambiar de estrategia.

—Yo no sabía nada. Patricia organizaba los documentos. Después de la operación he estado tomando medicamentos. Daniela puede confirmarlo.

Patricia casi explotó.

—¡Cobarde!

Teresa levantó ambas manos.

—Yo tampoco sabía nada. Solamente vine con mi hijo.

Daniela sintió algo parecido a náusea.

Durante