meses había deseado pertenecer a una familia.
Ahora tenía frente a ella tres personas tratando de salvarse entregándose mutuamente.
Patricia señaló a Rodrigo.
—¡Tú conocías el plan desde el principio! ¡Yo fui quien investigó a Daniela, pero tú fuiste quien aceptó acercarse a ella!
—¡Cállate! —gritó Teresa.
Aquella frase bastó para destruir la última esperanza absurda que Daniela todavía guardaba.
No había existido un encuentro casual.
Patricia había descubierto que una joven huérfana acababa de heredar una propiedad valiosa. Investigó sus redes sociales, encontró información sobre su trabajo y preparó