revisar operaciones anteriores, permitiendo que Lorena y Adriana buscaran recuperar parte de lo perdido.
Daniela inició el divorcio.
También visitó a doña Rosa después de que salió del hospital.
Llegó con flores y una caja de pan dulce.
—Usted me salvó la vida.
La anciana negó con la cabeza.
—No, muchacha. Tú me diste conversación cuando todos pasaban junto a mi cama como si yo fuera invisible. Yo solamente te devolví el favor.
Daniela la abrazó.
Aquel día comprendió algo que jamás había aprendido durante su infancia.
Familia no siempre