el Golfo de México, Daniela se quedó mirando el jardín.
—Creo que voy a quedarme aquí una temporada.
—¿Y tu carrera?
—La quiero. Pero necesito aprender quién soy cuando no estoy corriendo para demostrarle algo a todo el mundo.
Camila sonrió.
—Eso suena sospechosamente maduro.
Daniela soltó una carcajada.
Luego apoyó una mano sobre el vientre.
Camila dejó de sonreír.
—Daniela…
Ella asintió.
Estaba embarazada.
Lo había descubierto pocos días después de la detención.
—¿Es de Rodrigo?
Daniela contempló el mar antes de responder.
—Es mi hijo.
Camila entendió.
Daniela