Fui a llevarle comida a mi marido al hospital, abrí una puerta equivocada y una anciana me detuvo: “Huye de él. Ayer escuché hablar de tu herencia y de 5 millones de pesos”. Regresé a su habitación como si nada y, cuando me pidió firmar un poder, respondí: “Por supuesto”. Él sonrió convencido de que había ganado… sin saber quiénes lo esperarían en la notaría.

el Golfo de México, Daniela se quedó mirando el jardín.

—Creo que voy a quedarme aquí una temporada.

—¿Y tu carrera?

—La quiero. Pero necesito aprender quién soy cuando no estoy corriendo para demostrarle algo a todo el mundo.

Camila sonrió.

—Eso suena sospechosamente maduro.

Daniela soltó una carcajada.

Luego apoyó una mano sobre el vientre.

Camila dejó de sonreír.

—Daniela…

Ella asintió.

Estaba embarazada.

Lo había descubierto pocos días después de la detención.

—¿Es de Rodrigo?

Daniela contempló el mar antes de responder.

—Es mi hijo.

Camila entendió.

Daniela