Fui a llevarle comida a mi marido al hospital, abrí una puerta equivocada y una anciana me detuvo: “Huye de él. Ayer escuché hablar de tu herencia y de 5 millones de pesos”. Regresé a su habitación como si nada y, cuando me pidió firmar un poder, respondí: “Por supuesto”. Él sonrió convencido de que había ganado… sin saber quiénes lo esperarían en la notaría.

corriendo a recibirla.

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—¡Por fin!

Se abrazaron.

—¿Dónde está mi ahijado?

—Con su papá.

Camila se quedó inmóvil.

—¿Con Rodrigo?

Daniela frunció el ceño.

—No vuelvas a llamarlo así.

En ese instante Alejandro apareció cargando a Sergio sobre los hombros.

—Así que tú eres la famosa Camila —dijo sonriendo—. He escuchado tantas historias tuyas que siento que ya te conozco.

Camila miró a Daniela.

—¿Qué está pasando?

Daniela comenzó a reír.

—Alejandro me pidió matrimonio.

—¿Y?

—Le dije que antes tenía que conseguir tu aprobación.

Camila puso los brazos