Fui a llevarle comida a mi marido al hospital, abrí una puerta equivocada y una anciana me detuvo: “Huye de él. Ayer escuché hablar de tu herencia y de 5 millones de pesos”. Regresé a su habitación como si nada y, cuando me pidió firmar un poder, respondí: “Por supuesto”. Él sonrió convencido de que había ganado… sin saber quiénes lo esperarían en la notaría.

Alejandro sostenía a Sergio junto a la ventana.

—Ahora sé que una familia no es alguien que llega prometiendo salvarte. Es alguien que respeta lo que construiste antes de conocerlo y decide construir contigo sin quitarte nada.

Camila entrelazó su brazo con el de ella.

Daniela volvió la mirada hacia la casa que Mercedes le había dejado.

Su tía había querido compensar un abandono con una herencia.

Sin saberlo, le había dejado mucho más que paredes cerca del mar.

Aquella propiedad casi atrajo a las personas que estuvieron a punto