mayores. Yo soy la madre de Mauricio. Si tengo que pedirte dinero como limosna, ¿qué van a decir mis amigas?
—Que tus gastos personales no son una obligación mía.
El silencio duró apenas dos segundos.
Beatriz empezó a insultarla. Se burló de sus padres, dijo que Daniela se creía superior por ganar más que Mauricio y hasta le recordó que su hijo había sido “tan bueno” de casarse con una mujer de treinta y cuatro años que trabajaba demasiado.
Daniela no levantó la voz.
—El vestido que traes costó doce