vida de Beatriz salían del sueldo de Daniela.
Sin responder, caminó al dormitorio. Sacó una maleta mediana, tomó documentos, ropa básica y abrió la caja fuerte.
Dentro había un sobre que llevaba seis meses esperando.
La demanda de divorcio que había preparado después de otra noche de insultos.
Volvió a la sala y dejó los papeles sobre la mesa.
—Firma cuando quieras. Lo demás lo resolverá mi abogada.
Mauricio palideció.
Beatriz soltó una carcajada nerviosa.
—Vas a regresar arrastrándote.
Daniela salió sin mirar atrás.
En el taxi, mientras avanzaba rumbo