calle, vi el auto de Diego estacionado. Y junto a él, un auto que no conocía. Puse la mano en el picaporte, giré la perilla lentamente y empujé la puerta. Lo que estaba a punto de desatarse en esa sala, destruiría sus vidas para siempre…
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PARTE 3
El silencio en la casa era denso, de esos que anticipan una tormenta. Caminé despacio por el pasillo. Al llegar al umbral de la sala principal, la escena que vi me revolvió el estómago. Diego estaba ahí, con una copa en la