el ciclo de mi vida con él—. Comimos pan duro juntos, te apoyé cuando no eras nadie. Te di millones de mis ahorros para salvar tu empresa. Y tú me pagaste intentando asesinarme en medio del mar oscuro para robarme lo que mis padres me dieron con tanto esfuerzo. No hay negociación, Diego. Te vas a enfrentar a la justicia.
Las semanas que siguieron fueron un torbellino legal y emocional. La noticia del fraude y la investigación por intento de homicidio llegaron a oídos de los socios de la constructora.