me da una pequeña punzada que me recuerda lo frágil que es la vida y lo traicionero que puede ser el ser humano.
Recuperé parte del dinero que le había prestado gracias al embargo que mis abogados lograron hacer sobre las migajas que le quedaron de su empresa. Diego sigue enfrentando su proceso judicial, pero su vida ya es una prisión. Lo perdió todo por quererlo todo.
Aprendí la lección más dura de mi existencia. Nos enseñan a las mujeres que debemos aguantar, que debemos callar por mantener la paz