que mi pesadilla apenas comenzaba y que lo que estaba a punto de desatarse superaba cualquier historia de terror…
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PARTE 2
El impacto contra el agua me sacó el aire. El dolor en mi hombro izquierdo fue tan agudo que casi pierdo el conocimiento; se me había dislocado. Tragué agua salada y, por instinto de supervivencia, pataleé hacia la superficie. Gracias a Dios llevaba el chaleco salvavidas. Grité con todas mis fuerzas, pero el ruido del motor y las olas ahogaron mi voz. Vi cómo el yate se alejaba