romántica: estaba diseñado un trágico «accidente marítimo» en aguas internacionales que lo dejaría como un viudo desconsolado, dueño absoluto del fideicomiso y libre de sospechas para regresar a Suiza junto a su verdadera familia.
—Vas a devolver ese teléfono a la mesa —ordenó él con frialdad, acortando la distancia—. Te vas a acostar en esa cama y mañana subiremos a ese avión como estaba previsto. No vas a arruinar una estrategia que me tomó tres años construir. Si abres la boca antes del despegue, te garantizo que la modesta galería