fraude patrimonial en grado de tentativa y conspiración financiera transnacional.
Julián se quedó petrificado, perdiendo todo el color del semblante:
—¡Esto es absurdo! ¡Es una calumnia sin sustento!
—No es una calumnia, Julián —intervine, dando tres pasos hacia atrás y colocándome detrás del perímetro de los oficiales—. El informe pericial de tus movimientos en Zúrich, las pólizas no registradas y el plan de simulación de accidente en Bora Bora están en la bandeja del juez desde hace dos horas.
En ese preciso instante, el teléfono de Julián volvió a sonar