PARTE 2 Y FINAL COMPLETO: LOS TRES GOLPES BAJO LA CASA

vernos.

Cerré los ojos.

—Mamá…

—Dijo que estabas cansado de mantenernos.

—No.

Me aparté para mirarla.

—Nunca dije eso.

Empezó a llorar.

—Nos mostró tus mensajes.

—¿Qué mensajes?

—Que no debíamos llamarte.

Sentí frío.

—Yo nunca envié nada así.

La residencia conservaba copias.

Los mensajes venían de un

número que aparecía guardado como mío.

Pero no era mi número.

Solo se parecía.

Brenda había creado una segunda línea.

Durante meses había enviado mensajes fingiendo ser yo.

No puedo seguir resolviendo sus problemas.

Dejen que Brenda se encargue.

No me llamen