por tonterías.
Mi madre había creído que yo la había abandonado.
Mi padre también.
Y yo, a cientos de kilómetros, creía que ellos estaban tranquilos bajo el cuidado de mi hermana.
Pero todavía faltaba entender el sótano.
Papá me lo explicó dos días después.
Había descubierto que Brenda estaba intentando vender la casa.
La propiedad estaba a nombre de ambos padres.
Ella necesitaba autorización.
Intentó convencerlos de firmar un poder amplio.
Mamá se negó.
Papá también.
Entonces Brenda empezó a decir que estaban perdiendo capacidad mental.
Contrató a un médico