universidad, pediatra en el Hospital Infantil. Hacía años que no la veía porque Rodrigo siempre decía que mis amigas “me llenaban la cabeza de tonterías”.
Karla contestó al segundo tono.
Cuando le conté una parte, solo dijo:
—Ven. Y trae todo lo que tengas.
Nos vimos en una cafetería cerca del hospital, con olor a pan dulce y café quemado. Le mostré la grabación y la pulsera. Karla se quedó blanca.
—Inés… esto parece una pulsera de nacimiento.
—Valentina nació sola.
Karla no respondió.
Y ese silencio me dio más