volver a casa.
Necesitaba documentos.
Rodrigo no estaba. La empleada dijo que lo habían llamado de urgencia. Subí a su estudio y encontré la llave del cajón donde él creía que jamás buscaría: dentro de un libro de anatomía.
Abrí.
Había carpetas ordenadas por año. En una gris estaba mi nombre completo: Inés Ramos Villalba.
Dentro encontré ultrasonidos que nunca vi.
Dos sacos.
Dos latidos.
Dos nombres escritos a lápiz.
Valentina.
Lucía.
Me senté en el piso. No podía sentir las piernas.
Seguí revisando. Había una hoja con el encabezado