Mi hija decía que su cama se hacía pequeña cada noche. Pensé que era imaginación infantil… hasta que una cámara a las 2:13 de la madrugada me mostró a mi esposo llorando junto a ella.L

volver a casa.

Necesitaba documentos.

Rodrigo no estaba. La empleada dijo que lo habían llamado de urgencia. Subí a su estudio y encontré la llave del cajón donde él creía que jamás buscaría: dentro de un libro de anatomía.

Abrí.

Había carpetas ordenadas por año. En una gris estaba mi nombre completo: Inés Ramos Villalba.

Dentro encontré ultrasonidos que nunca vi.

Dos sacos.

Dos latidos.

Dos nombres escritos a lápiz.

Valentina.

Lucía.

Me senté en el piso. No podía sentir las piernas.

Seguí revisando. Había una hoja con el encabezado