esposa sí te sientes cómodo avergonzándola.
—Valentina, deja de hacer un drama.
Subí. Fotografié el clóset vacío, los cajones abiertos, los ganchos solos y las dos playeras sobre la cama. No quería iniciar una guerra por ropa, pero la facilidad con la que Rodrigo minimizó todo me inquietó. Quería dejar constancia.
El anuncio vendido
Más tarde le escribí a Fernanda: «Rodrigo te dio mi ropa de maternidad sin preguntarme. La necesito hasta que nazca mi bebé. No la uses ni la desempaques. Quiero que me la devuelvas».
Aparecieron los puntitos