Parte 2: La verdad que mi padre se llevó a la tumba

Laura revisó cada página con cuidado.

Yo apenas podía respirar.

Finalmente, levantó la mirada.

—Mariana, esto cambia las cosas.

—¿Qué encontraste?

Me mostró el documento.

Mi padre había establecido una cláusula de protección en el fideicomiso. Cualquier intento de transferir o ceder las participaciones principales sin cumplir determinadas condiciones podía ser impugnado y suspendido mediante el procedimiento legal correspondiente.

Además, el documento identificaba expresamente a las personas autorizadas para administrar los activos.

Ricardo no aparecía entre ellas.

—Pero ¿por qué quería la carpeta? —pregunté.

Laura abrió el sobre sellado.

Dentro