Parte 2: La verdad que mi padre se llevó a la tumba

inmediatamente a un contacto suyo para solicitar orientación sobre cómo preservar los mensajes y evaluar la amenaza. Me pidió que no respondiera al remitente y que no viajara sola ni intentara encontrar a Ricardo por mi cuenta.

Yo apenas la escuchaba.

No sabía si mi esposo estaba en peligro, si todo era una trampa o si alguien intentaba obligarme a entregar la llave.

Pero una cosa estaba clara: había personas dispuestas a utilizarme para conseguir algo que mi padre había protegido hasta el último momento.

Esa noche regresé a casa