Parte 2: La verdad que mi padre se llevó a la tumba

acompañada.

Cambié las contraseñas de mis cuentas personales, guardé las copias de los documentos y dejé los originales bajo custodia de mi abogada. También solicité orientación al banco para reforzar la protección de los fondos y revisar cualquier autorización vinculada a Ricardo.

No iba a cometer el error de enfrentarme a ellos sin ayuda.

A las once y cuarenta y dos, recibí una llamada.

Era Valeria.

Su nombre apareció en la pantalla y sentí que el corazón se me detenía.

Contesté sin decir nada.

—Mariana —susurró ella—. Sé que me