Parte 2: La verdad que mi padre se llevó a la tumba

porque pensé que quería ayudarme.

Quizá había utilizado mi dolor para abrir todas las puertas que mi padre había cerrado.

—¿Qué firmé? —pregunté con un hilo de voz.

Beatriz me tomó de la mano.

—Eso es precisamente lo que tenemos que averiguar.

A las once y media, llegué al despacho de Laura Cárdenas.

Mi abogada me recibió con una expresión tensa.

Sobre su escritorio había un expediente abierto.

—Mariana, antes de que me preguntes nada, necesito explicarte una situación delicada.

Me senté frente a ella.

—¿Conocías la carpeta negra?

Laura