Me senté frente a ella.
Durante varios minutos no hablamos.
Finalmente, le pregunté:
—¿Por qué no confiaste en mí?
Ella me miró sorprendida.
—Claro que confío en ti.
—Entonces, ¿por qué ocultaste algo tan importante?
Mariana respiró profundamente.
—Porque Roberto me lo pidió. Y porque pensé que, si te enterabas, ibas a dejar de trabajar para acompañarlo a todas partes.
—Eso era una decisión que me correspondía tomar.
—Tienes razón.
Le expliqué lo que había ocurrido desde el martes.
La pregunta de Valentina.
Las sospechas.
La camiseta.
El automóvil estacionado