todavía creyera que podía convencer a todos de que era un hombre honorable.
Su abogado habló de “conflictos matrimoniales”.
De “malentendidos”.
De “una reacción emocional”.
Hasta que mi abogada pidió reproducir el video del pasillo.
La sala quedó en silencio.
Todos escucharon su voz.
“Ahora sabrás quién manda.”
Todos vieron a Teresa sujetándome.
Todos vieron las tijeras.
Todos vieron cómo yo no había atacado.
No había provocado.
No había hecho nada.
Solo había intentado proteger mi propia vida.
Cuando terminó el video, Mauricio ya no tenía nada que decir.
Pero