PARTE 2: LA CÁMARA QUE CAMBIÓ TODO

antes de salir de la sala, se acercó y susurró:

—No creas que esto acaba aquí.

Lo miré.

Y sonreí.

Porque él todavía no sabía algo.

La investigación financiera apenas había comenzado.

Y mientras él estaba ocupado intentando destruir mi reputación…

yo había descubierto que la deuda de Ximena de cuatrocientos mil pesos no era un accidente.

Era solo la punta de algo mucho más grande.

Algo que podía hundir a toda su familia.