Y aquella mirada cuando quiso llevarse la chamarra.
Miró hacia la ventana y dijo en voz baja:
—Ustedes sabían que Camila tenía algo.
En ese momento sonó su teléfono.
Era Mauricio.
—Suegra, sólo quería saber cómo amaneció… ¿Ha salido de casa hoy?
Teresa cerró los ojos.
Ya no tenía ninguna duda.
No estaban preocupados por ella.
Estaban comprobando cuánto sabía.
Y todavía no podía creer lo que estaba a punto de descubrir.
PARTE 2
El “lugar que sólo ellas conocían” era una vieja casa familiar cerca de Huitzilac, Morelos.
Cuando