La caja metálica que cambió todo: cómo las cartas de mi madre revelaron la verdad después de su muerte

agujas y carretes de hilo cuando éramos niños.

No encontré la llave.

Estuve a punto de entregársela a Marta, pero observé que alguien había escrito mi nombre en la parte inferior con tinta azul.

“Andrés”.

Sentí un escalofrío.

Busqué durante casi una hora hasta recordar el llavero que mamá llevaba siempre dentro del bolso. Entre varias llaves pequeñas había una que no correspondía a ninguna puerta de la casa. La coloqué en el candado y la caja se abrió.

Dentro había varios sobres, recibos bancarios y una libreta. El primer