La hija que abandoné volvió cuando más la necesitaba: una historia de arrepentimiento y perdón

Daniel llegó a casa con un sobre en la mano. Detrás de él venían su madre y su amante, Camila, una ejecutiva de la empresa.

—Firma esto —ordenó con frialdad, lanzando unos documentos sobre la mesa.

Eran los papeles del divorcio.

Miré los documentos y luego mi vientre.

—Daniel… estoy esperando a tu hijo —susurré.

Estela soltó una carcajada llena de desprecio.

—¿Crees que un embarazo te mantendrá junto a mi hijo? Abre los ojos. Daniel está a punto de convertirse en vicepresidente de Grupo Montenegro. ¿Y tú qué eres?