uniforme sucio y mi incapacidad de hablar. Me miró profundamente a los ojos.
—¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué arriesgaste tu trabajo y tu vida por alguien que creías que no era nadie?
Saqué mi libreta. Mis manos temblaban mientras escribía. Le mostré la página: “Porque yo sé lo que es perderlo todo por la indiferencia. Y no quería que nadie más sintiera el dolor de que a su familia la dejen morir como si no valiera nada.”
Carlos leyó mis palabras y vi cómo sus ojos se llenaban de