qué nos citó aquí, en lugar de ir a un lote seguro? Esto huele mal.
—Ay, Vale, por favor, deja de ser tan persignada y miedosa —me respondió, rodando los ojos con esa superioridad machista que últimamente sacaba a relucir—. El tipo tiene problemas de deudas, le urge la lana. Es la oportunidad de nuestras vidas. ¡Imagínate cómo me voy a ver llegando a la prepa en esta nave!
Justo en ese momento, un sedán impecable se estacionó frente a nosotros. El vendedor, un sujeto sudoroso y que no paraba