en ese mismo jardín. Soy directora de la fundación filantrópica de la familia Mendoza, dedicándome a mejorar hospitales públicos en todo México, asegurándome de que a nadie se le niegue atención médica por no tener dinero.
Don Rogelio está en la portería improvisada entre dos árboles de limón, intentando detener los balonazos que le lanza con todas sus fuerzas nuestro hijo de cuatro años, Santiago. Carlos llega del trabajo, se quita el saco, y corre a cargar a Santi por los aires, mientras el abuelo festeja.
Los miro desde la