El día que mi esposo me em-pu-jó em-ba-razada, dejé de esperar que algún día me amara

es nuevo.

Rio.

—Terapia.

—Está funcionando.

Colgué.

Lloré un poco.

No por querer volver.

Por despedirme finalmente de la vida que alguna vez pensé que tendría.

37. Chloe vuelve
Ocho años después del accidente, Chloe pidió verme.

Acepté en un lugar público.

Llegó sin maquillaje.

Sin fama.

Trabajaba dando clases de danza a niñas pequeñas.

—Hola.

—Hola.

—Gracias.

—Habla.

Respiró.

—No voy a pedirte que volvamos a ser hermanas.

—Bien.

—Quiero decirte que lo recuerdo todo.

—Yo también.

—Cuando te atropellé…

Mi cuerpo se tensó.

—Estaba celosa.

—Lo sé.

—Habías