El día que mi esposo me em-pu-jó em-ba-razada, dejé de esperar que algún día me amara

fui por ti.

—Lo sé.

Eso era lo importante.

No convertimos mi salida en otra historia sobre Adrian.

Yo me fui por mí.

Por Grace.

Por la memoria de mi madre.

Por la niña que había sido.

Por la bailarina que perdió un escenario y después creyó que debía aceptar cualquier forma de hogar con tal de no volver a quedarse sola.

Con los años aprendí algo.

Estar sola nunca fue lo peor.

Lo peor era estar acompañada y sentir que tu dolor debía competir para merecer atención.

Lo peor