—¿Y si te pido que no vayas?
Me quedé mirando el techo.
—Me iría igual.
—¿Y si te digo que voy a cambiar?
—No necesito que cambies.
—¿Entonces qué quieres?
Por primera vez no tuve que pensar.
—Quiero dejar de necesitar que cambies.
No respondió.
La puerta volvió a cerrarse.
Al día siguiente el grupo explotó.Ver calendarios
Sofía:
«¿Te vas a Barcelona?»
Bruno:
«¿Qué está pasando?»
Gabriel:
«Adrián dice que habéis roto».
No respondí.
Después apareció otro mensaje.
Sofía:
«Elena, contesta».
Bruno:
«Podemos vernos esta noche».
Gabriel:
«Esto se