Los hermanos estaban reunidos en la habitación principal, visiblemente preocupados. Apenas la vieron entrar, le explicaron que desde el día del fallecimiento llevaban horas buscando un sobre del que su padre hablaba constantemente durante sus últimos meses de vida.
Habían revisado cajones, armarios, cajas y documentos, pero no aparecía por ningún lado.
Entonces uno de ellos recordó una frase que el anciano repetía cada vez que María cambiaba las sábanas.
“Algún día ella entenderá dónde está.”
Los hijos pensaron que se trataba de una simple