escritorio plegable “para que estudie cómoda”. Mi papá subió una foto en Facebook: “Orgullosos de nuestra niña, comienza una nueva etapa”.
Yo miré la publicación desde un cuarto alquilado que olía a humedad, con una cama individual pegada a una pared descarapelada. No había foto para mí. No había orgullo. No había nueva etapa. Solo una hija que debía arreglárselas sola.
El primer semestre casi me destruye. Llegaba a clases con los ojos rojos, escondía las manos quemadas por la cafetera y copiaba apuntes en hojas usadas porque no podía