Sus padres le dijeron “contigo sería tirar el dinero” y pagaron la universidad de su hermana; años después, frente a millas de personas, ella subió al escenario con una beca dorada y los obligó a mirarla por primera vez, sin poder esconder su vergüenza.

comprar cuadernos nuevos. Comía arroz, tortillas y sopa al instante. Una vez me quedé dormida de pie en el camión y terminé 6 cuadras después de mi parada.

En Navidad no pude volver a casa porque trabajé doble turno. Llamé a las 10 de la noche. Mi mamá contestó con música de fondo.

—Ay, hija, qué bueno que marcas. Estamos cenando.

Escuché la voz de Mariana riendo. Luego la de mi papá:

—Dile que luego hablamos.

Esa misma noche Mariana subió una foto frente al árbol: mis padres, ella, regalos