tercera.
«Elena, nuestro hijo tiene problemas graves con las apuestas. Le presté dinero dos veces. Después descubrí que estaba pidiendo préstamos para cubrir pérdidas anteriores. Patricia conoce su situación y temo que termine utilizándola contra nosotros».
Tuve que dejar de leer.
Mi esposo había muerto cargando un secreto que yo desconocía.
Dos días después estaba sentada frente a Gabriela.
La abogada revisó los documentos que Julián había dejado preparados.
—Su esposo sospechaba que intentarían aprovecharse de usted —me explicó—. Por eso dejó protegida su parte de la propiedad mediante testamento.