tenemos que ejecutar el otro plan.
Cuando Sofía me preguntó qué haríamos, miré la llave que Julián había dejado y tomé una decisión.
El lunes conocerían a una Elena completamente diferente.
Pero antes tendría que descubrir hasta dónde estaba dispuesto a llegar mi propio hijo para salvarse.
El lunes llegó y, por primera vez desde la muerte de Julián, no tuve miedo de despertar dentro de mi propia casa.
A las siete de la mañana, Gabriela me llamó para confirmar que ya había presentado las solicitudes necesarias para proteger mis