Mi hijo me mandó una foto de mis pertenencias en la basura y escribió: “Esa casa ya no es para ti, mamá”. Mi nuera llevaba semanas presionándome para firmar unos documentos, pero ninguno sabía que mi esposo había dejado una carta y un testamento. Mientras pagaba mis compras, le envié a ella un video de 36 segundos. Apenas lo vio, entendió que no solo podía perder la casa que pretendía quedarse…

en llevarme a una consulta con un médico conocido de Fabián. El hombre me hizo preguntas apresuradas y comenzó a escribir que tenía problemas de memoria sin realizar una evaluación adecuada.

Cuando le pregunté qué pruebas respaldaban su conclusión, se molestó.

—Señora, usted no tiene por qué discutir mis observaciones.

—Entonces escriba también que he podido responder correctamente todas sus preguntas.

El médico dejó de escribir.

Gabriela recibió una copia de mis notas sobre aquella consulta y preparó la queja correspondiente.

Durante los días siguientes, Patricia empezó a perder la