libertad porque tengo canas.
Mi voz tembló.
—Hoy quiero decirles que cumplir años no nos convierte en estorbos. Nos convierte en personas que han sobrevivido a muchas cosas. Y todavía tenemos derecho a soñar.
Los vecinos comenzaron a aplaudir.
Entonces Ricardo pidió el micrófono.
—Yo fui quien tiró las cosas de mi madre a la basura —confesó.
Un silencio recorrió la calle.
—Tengo una adicción. Estoy recibiendo ayuda, pero eso no borra el daño que hice. Voy a seguir pagando mis deudas y trabajando para merecer nuevamente su confianza.
Me