Mi hijo me mandó una foto de mis pertenencias en la basura y escribió: “Esa casa ya no es para ti, mamá”. Mi nuera llevaba semanas presionándome para firmar unos documentos, pero ninguno sabía que mi esposo había dejado una carta y un testamento. Mientras pagaba mis compras, le envié a ella un video de 36 segundos. Apenas lo vio, entendió que no solo podía perder la casa que pretendía quedarse…

la residencia para adultos mayores en Tepatitlán. Cuando terminemos con la casa, mandamos a la vieja para allá».

Sofía comenzó a llorar.

—Abuelita, mi mamá está planeando deshacerse de ti.

La abracé, aunque mis propias piernas apenas me sostenían.

Entonces descubrimos otro mensaje.

Patricia había escrito:

«No puede enterarse de que la solicitud de evaluación mental ya está preparada. Si conseguimos que la declaren incapaz, su hijo podrá firmar por ella».

No solamente querían quitarme mi casa.

También estaban preparando la manera de quitarme el derecho a decidir sobre mi