A los 56 años vi a mi esposo salir de un motel abrazando a mi nuera

me presentó a Laura.

Su voz se volvió apenas audible.

—¿Y si ya estaba acostándose con ella?

Sentí un escalofrío.

—No lo sabemos.

—¿Y si me la entregó a mí?

Aquello sí me rompió algo por dentro.

Me acerqué.

—Daniel.

—¿Para qué?

—No lo sé.

—¿Qué clase de hombre hace eso?

No tuve respuesta.

Dormimos menos de tres horas.

Daniel se quedó en un hotel cerca del hospital.

Yo regresé a casa.

Cuando abrí la puerta eran casi las dos de la mañana.

Ricardo estaba sentado en la sala.

No