A los 56 años vi a mi esposo salir de un motel abrazando a mi nuera

comprometen con el patrimonio.

—Laura tiene buena cabeza para los números.

—Si algún día nos pasa algo, ellos ya estarán preparados.

Yo no había firmado porque mi padre había dejado instrucciones para que cualquier transferencia importante se revisara con Lucía.

En aquel momento me había irritado aquella precaución.

Ahora me salvaba.

Llamé a Daniel.

—Necesito preguntarte algo.

—Dime.

—¿Laura sabía que tu padre quería que yo te transfiriera acciones después de la boda?

Silencio.

—Sí.

—¿Cómo?

—Papá habló de eso durante una cena.

—¿Ella preguntó detalles?

Daniel tardó.

—Bastantes.

Se